Los dirigentes de la cúpula del PP prefieren votar ‘no’ a la moción de censura de Vox contra Pedro Sánchez

El presidente de los ‘populares’ no lo ha decidido aún pero la mayoría de su equipo se inclina por rechazar la iniciativa de Abascal.

“A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, y eso también es una decisión”, proclamó Mariano Rajoy en una de sus más famosas tautologías, muy en la línea de Pío Cabanillas, quien acostumbraba a repetir que “lo más urgente es esperar”. Pablo Casado aprendió esa lección en sus primeros meses como presidente del PP, tras cometer algunos errores tácticos. Pero ahora se aferra a ella con ímpetu mariano, y por eso no ha revelado aún qué votará el PP en la moción de censura que ha presentado Vox contra Pedro Sánchez, y que se debatirá el 20 y el 21 de octubre.

El debate de la directiva popular se decantará a inicios de la semana que viene, a más tardar, pero cada cual tiene ya su opinión. Este periódico ha podido sondear que, hoy por hoy, hay práctica unanimidad entre los dirigentes nacionales del PP a la hora de rechazar la moción de censura de Vox. Todos los consultados por EL MUNDO quieren votar “no”.

“Yo creo que debemos votar no. Nos inclinamos por el no, claramente. Hasta donde yo sé, está todo el mundo en el no”, apunta uno de los vicesecretarios. Como él, otros líderes de la cúpula de Génova prefieren que el partido se oponga a la moción de Santiago Abascal por la sencilla razón de que “los números no dan” y, por tanto, “sólo sirve para reforzar a Pedro Sánchez”, e incluso para facilitar el agrupamiento de sus posibles socios presupuestarios.

“Aquí [en Génova] no hay debate. Toda la cúpula está más en el no que en la abstención”, reflexiona otro de los dirigentes del entorno inmediato de Casado. Eso sí, ninguno quiere mojarse en público. No antes de que Pablo Casado establezca la decisión final del partido.

HAY “VENTAJAS E INCONVENIENTES”

“Pero no sé qué tendría que ocurrir para que finalmente pasáramos a la abstención”, concede un alto cargo nacional del PP. Sin embargo, otra dirigente alude a la prudencia, porque “es un tema complicado y las dos posiciones tienen ventajas e inconvenientes”.

Fuera de Génova también hay unanimidad a la hora de rechazar la moción, pero sí existe cierto debate en torno a la gran elección: abstención o en contra. Por ejemplo, en el grupo parlamentario, donde hay un puñado de diputados que se inclinan por la abstención.

La ex portavoz Cayetana Álvarez de Toledo fue la primera en abanderar el voto en blanco, mientras que José María Aznar apuesta claramente por la negativa frontal. Incluso una ex dirigente como Esperanza Aguirre vería bien apoyar a Santiago Abascal.

La moción se considera una prueba de fuego para el PP, pero no está claro que la vaya a rebatir Pablo Casado. “No está decidido, pero porque no se ha debatido aún ese tema”, ataja otro dirigente del PP. “No nos hemos sentado aún a hablar de esto; interesa mucho a la prensa, pero a nosotros no tanto”, ironiza otro.

GARCÍA EGEA: “NO LA VAMOS A APOYAR”

La posición del PP sobre la moción de censura la fijó, sin decantar aún el sentido del voto, el secretario general, Teodoro García Egea. En una entrevista concedida a este diario, el pasado lunes, aseguró: “No la vamos a apoyar. No participaremos de este circo. Sánchez necesita la moción y se lo lleva pidiendo mucho tiempo a Abascal, porque necesita reforzar su mayoría”.

El número dos del PP lamenta que el debate evidencie otra “derrota” del autodenominado constitucionalismo. “No es que falten motivos para la censura; faltan los votos. Vox está engañando al pueblo español. Una moción de censura no es un mitin: nadie censuró más a Sánchez que el PP”, atajó García Egea.

Diari: El Mundo

Data de publicació de la notícia: 15/10/2020.

Enllaç de la notícia: https://www.elmundo.es/espana/2020/10/15/5f87361afdddfff55b8b4655.html

Catalunya opta por la vía drástica para frenar la segunda ola

La epidemia de la Covid-19 empeora en Catalunya, por lo que la Generalitat adopta medidas drásticas para reducir movilidad e interacción social, con el fin de evitar una situación que cueste mucho de gestionar en unas semanas. Para intentar que no debamos pasar las Navidades confinados. Las restricciones aprobadas ayer, si son ratificadas por el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), entrarán en vigor la noche de hoy a mañana (0 h) y durarán, en principo, 15 días. Entonces se valorará la situación para ver si algunas podrían relajarse.

Las medidas no son las mismas que las impuestas por el Gobierno estatal ante la situación de la Comunidad de Madrid. Son “excepcionales”, “severas”, “dolorosas”, pero “necesarias”, justificaron el vicepresidente de Economia y en funciones de presidente, Pere Aragonès, y los consellers Meritxell Budó (Presidència), Alba Vergés (Salut) y Miquel Sàmper (Interior). Aragonès dijo que se trata se “parar la segunda oleada” de la epidemia y de “salvar vidas”. De “no llegar tarde”, y por ello, se actúa “con contundencia” ahora “para evitar un confinamiento total en las próximas semanas”. “Si ahora somos capaces de bajar la curva, se podrá mantener la temporada navideña, de esquí…”, añadió Budó.

Tanto Aragonès como Vergés recordaron que los epidemiólogos ya advirtieron que el otoño e invierno podían ser complicados y se estaría entrando en esa “situación preocupante”. Así, Vergés justificó que las medidas se toman porque tras ocho semanas de estabilidad (con más casos de los esperados), en los últimos días los indicadores empeoran rápido: suben la incidencia (aunque la media catalana de 279 casos por 100.000 habitantes, queda lejos de las tasas que se alcanzaron en Madrid), el riesgo de rebrote y la tasa de contagios. El número de casos (también en residencias) se ha casi duplicado en dos semanas, cuando la atención primaria está al límite, y aumentan las hospitalizaciones.

El vicepresidente no cree necesario pedir el estado de alarma para aplicar las medidas, aunque admitió que “es una posibilidad que está ahí”, pero confía en que los jueces no las tumbarán, como ocurrió en la Comunidad de Madrid. “Lo que hacemos es lo que pedían los científicos, las medidas obedecen a criterios sanitarios y científicos”, afirmó. Agregó que el Govern no quiere hacer negacionismo “ni una guerra de banderas, como la que hemos visto no lejos de aquí” (en alusión a Madrid) y que tras las medidas no hay un “posicionamiento ideológico” y esperaba el apoyo de las otras comunidades, a quien se preveía explicar la normativa en el Consejo Interterritorial de ayer.

Vergés añadió que las medidas están en la línea de las que están tomando otros países europeos. No espera que en quince días “baje la curva de golpe”, pero sí resultados.

La más rigurosa es sin duda el cierre de bares y restaurantes, algo que no se dio ni en la fase 1 de desescalada, cuando se permitió abrir las terrazas al 50%. Vicepresidente y consellers tuvieron guiños de apoyo al sector, que anteayer ya se mostró indignado. El Govern, que se reunió con él ayer, anunció medidas compensatorias como 40 millones de euros en ayudas directas, abrir una línea de créditos y hasta modificar el Código Civil Catalán para introducir una cláusula que permita revisar los contratos de alquileres, para ayudar a negocios que no pueden afrontar los pagos.

De estas ayudas se podrían beneficiar otros sectores, como el del ocio nocturno, que se considera muy damnificado pues hace unos días esperaba abrir bares y discotecas. Una de sus patronales, Fecasarm, señaló ayer que las pérdidas superan los 900 millones y que recurrirá la nueva resolución de la Generalitat para que no se aplique.

¿Por qué cerrar bares y restaurantes? Vergés dijo que no se quiere señalar al sector, sino que el seguimiento de brotes ha mostrado que son “lugares de socialización evidente” y en los que es difícil un control para evitar contagios.

Las restricciones afectan a más ámbitos. Al cultural se le impone un cierre a las 23 horas y la vuelta
al 50% de aforo. El comercio podrá seguir abierto, pero con un aforo del 30%, como en la fase 1. Las tiendas de más de 400 metros cuadrados deberán hacer control de entrada. Los centros comerciales se verán mermados, con bares y restaurantes y áreas comunes cerradas. También se restringe la actividad deportiva: los gimnasios podrán abrir al 50% de aforo y los equipos podrán entrenar pero se para toda competición no profesional, estatal o internacional. O sea, habrá Barça pero no el partidillo de los niños o con amigos.

Porque esta interacción social es la que quiere reducir la resolución que aprobó el órgano gestor de la crisis, el Procicat. No especifica tanto qué se puede hacer o no, como en las fases de desescalada, pero se pide a la población que limite su movilidad a la menor distancia posible y la actividad a ir a trabajar (quien no pueda teletrabajar), a clase (los universitarios harán clases telemáticas), a comprar lo que se necesite… Si se quedan en casa o si salen a paseo, solo pueden estar juntas las personas que conviven, lo que Sàmper denominó la “burbuja de convivencia” o la “burbuja ampliada”. Siguen prohibidos los grupos de más de seis personas no convivientes.

Sàmper admitió que no podrá haber un policía en cada casa ni en cada plaza. Sí se coordinarán más las policías locales y los Mossos y el conseller invitó a que se denuncien los incumplimientos. Recordó que hay sanciones de hasta 6.000 euros, aunque de las 60.000 ya impuestas en todos estos meses, se han cobrado unas 3.000, la mayoría de 300 euros. Pero el Govern apela a la complicidad, responsabilidad y solidaridad de la población, a que se sacrifique para mejorar la situación y que el esfuerzo de los sectores económicos, de los sanitarios y de todos “no sea en vano”. “Somos un equipo de 7,5 millones de personas”, dijo Vergés.

Diari: La vanguardia

Dia de publicació: 15/10/2020.

Enllaç de la notícia: https://www.lavanguardia.com/vida/20201015/484092951795/catalunya-opta-via-drastica-frenar-segunda-ola.html

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